Horribles relatos de una mente sin remedio: Por Siempre (Parte 2)
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viernes, 14 de agosto de 2009

Por Siempre (Parte 2)


Dos años pasaron desde la muerte de David, el esposo de Laura, ella nunca lo supero. A veces por la mañana, podía sentir el olor de David a su lado en la cama, lo veía en el reflejo de la ventana o al pasar por la cocina, y a veces podía escuchar su voz susurrándole al oído por las noches. Todo lo que le rodeaba le recordaba de alguna manera a David, debido a su depresión más que a sus recuerdos, decidió dejarlo todo atrás, abandono su trabajo, dejo de lado la clínica de rehabilitación, a la cual no había regresado desde el incidente, vendió su apartamento y todo lo que poseían. Con el dinero que recogió, los ahorros que habían hecho más el dinero por el seguro de la muerte de David, decidió irse de la ciudad y vivir en el campo, un cambio que nunca hubiera pensado. El dinero era suficiente para comprar una pequeña casa en un enorme terreno y aun vivir bien sin necesidad de trabajar.

Kevin por otro lado, no le había afectado tan profundamente la muerte de su padre, talvez debido a la edad, aunque de vez en cuando siempre le preguntaba a su madre por su papá, si alguna vez regresaría. Laura sin darse cuenta se fue haciendo adicta a los medicamentos para dormir, pues no podía dormir si no estaba sedada; aunque el sueño no era un escape para ella pues cuando soñaba lo hacia con David, y cuando estaba despierta solo pensaba en el. Nunca se dio cuenta que estaba consumiendo su vida, y la de su hijo.

Kevin de seis años, era el clásico niño inquieto, juguetón y travieso. Estaba casi acostumbrado al habitual descuido de su madre hacia el, cuando tenia hambre se servia rebanadas de pan con jamón o cualquier cosa que encontrara en la nevera; casi de manera obligada, aprendió a valerse por si mismo a muy temprana edad. Cuando su madre dormía, a Kevin le gustaba salir a jugar, el patio de juegos era enorme, pues el terreno así lo era y ahí es donde Kevin se mantenía entretenido a veces por horas.

Una tarde, cuando Laura despertó de un largo y profundo sueño, tomo una caja de cigarrillos y salio de la casa. Pero cuando salio todo estaba en silencio, era un silencio anormal, como indicando que algo andaba mal. Un escalofrío le helo la sangre y la angustia la invadió poco a poco:

- Kevin?, Kevin donde estas?

Llamaba cada vez mas angustiada a su pequeño, ahora es cuando se daba cuenta que no debía descuidarlo, era solo un niño. Siguió buscándolo por todos lados, por toda la casa y en todos los rincones. Lo busco afuera y en todos los alrededores durante horas sin resultados. Alarmada, llamo a la policía para reportarlo como desaparecido, su angustia y desesperación fue mayor cuando le dijeron que aun no podían hacer nada, sino hasta pasadas 24 horas. Laura rompió en llanto, no sabia que hacer, solo pensaba que si no se hubiera lamentado tanto no habría descuidado a Kevin.

Las 24 horas pasaron y la policía se hizo cargo de la búsqueda del pequeño, pero sin mejores resultados. Le decían que su hijo no solo podría estar perdido, sino que estaba la posibilidad de haber sido secuestrado o incluso estuviera muerto. En su interior, Laura sabia que su hijo no estaba muerto, pasaba las noches enteras sin dormir, sentada junto a la puerta por si su hijo regresaba. Se enloquecía cuando en medio del silencio de la noche podía escuchar la voz de Kevin gritándole: “Mami, ayúdame, aquí estoy, ayúdame”, Laura le respondía: “Kevin hijo, donde estas?”, a lo que nunca obtuvo una respuesta. Esto paso noche tras noche durante siete noches.

Pasaron meses sin resultados de la búsqueda, nadie podía dar una respuesta sobre el paradero de Kevin. Laura rozaba la locura cuando en esas frías noches podía escuchar la voz de Kevin, ya no lo escuchaba como al principio, ya no sabia si las voces eran reales o solo un reflejo subconsciente de lo que ella quería escuchar. Era martirizante pasar así día tras día; cuando no escuchaba las voces, Laura hablaba con Kevin y David sin darse cuenta que ya no estaban ahí.

Una mañana, después de una larga noche de insomnio, Laura se encontraba con la mirada perdida, recostada de lado en su cama cuando una calida caricia le rozó el hombro, era David, la miro a los ojos y sonriendo le dijo: “Laura, encontraron nuestro hijo”. En ese mismo momento sonó el timbre de la puerta, y en el momento en que Laura parpadeo David se había desvanecido. Se levanto de un salto de la cama y fue corriendo a abrir la puerta; ahí estaba un policía, Laura se quedo muda y todo el sonido alrededor pareció apagarse; encontraron a Kevin muerto en un pozo, no lo soporto, ya había perdido al amor de su vida y ahora, también, a su único hijo. Pasaron algunos minutos antes que pudiera reaccionar y pidió que la llevaran al pozo a ver a su hijo. Llegaron al viejo pozo, no estaba muy lejos pero si abandonado, nadie lo usaba por que estaba casi seco y debido a la maleza era de muy difícil acceso, parecía casi imposible que un niño como Kevin se hubiera abierto paso hasta ahí.

En el lugar estaban los médicos forenses que examinaban el cuerpo, parecía que el niño no había muerto por la caída, y debido a la profundidad del agua que no era mayor a 15 cm. era poco probable que se hubiera ahogado, lo mas seguro es que cuando cayo no encontró manera de salir y estuvo ahí unos siete días hasta que murió de hambre. El cuerpo estaba en avanzada descomposición y lo identificaron debido a una pulsera que portaba en la mano derecha con el nombre del niño: “Kevin Falco”.

Laura vio desde lejos el grupo de personas reunidas ahí, y se abrió paso entre policías y mirones hasta llegar al cadáver de su pequeño, los médicos se hicieron a un lado para que Laura pudiera identificar a su hijo. Todos llevaban mascarilla pues el hedor a muerte era muy penetrante, se sentía a varios metros a la redonda, pero esto no le importo a Laura quien se arrodilló ante él y lo tomo en sus brazos, cuando lo levanto del suelo un brazo se desprendió pero Laura pareció no notarlo. A sus ojos era solo Kevin dormido, no lo veía como un cadáver descompuesto sino como su hijo. Lo abrazo y dándole un beso en la mejilla le dijo: “Te encontré, ahora estaremos juntos por siempre”. Cuando hizo esto, la cabeza de Kevin se desprendió del cuerpo, Laura lo coloco con cuidado en el suelo como si estuviera dormido y se sentó a un lado observando sin decir una sola palabra, solamente una sonrisa se dibujaba en su rostro.

Han pasado siete años ya desde ese día. Laura esta ahora internada en el hospital que un día dirigió su esposo. La sonrisa de Laura jamás se borro, no ha vuelto a hablarle a nadie, a excepción de un hombre y un niño que solo ella puede ver. No puede distinguir lo que es real o no; pero de alguna manera, pareciera que ella así lo eligió, pues pareciera que así es feliz. Se le puede ver hablando y divirtiéndose ella sola, o con quienes ella piensa que son Kevin y David, una vez les dijo:

- “Ahora no deseo nada mas, me siento realmente feliz porque puedo estar con ustedes por siempre”.
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